¿Qué es el conocimiento propio?
La otra dimensión fundamental de este conocimiento propio
será el tomar conciencia de las limitaciones personales y pecados. Habrá que
pasar por ese trago amargo, de conocerse en sus ruindades y miserias; puede que
incluso se llegue a derramar lágrimas (Cfr. F 5,16). Sin embargo, ningún orante
debe quedarse anclado en esa consideración y vivir su conocimiento propio
solamente desde esa dimensión, pues: “sabe su Majestad nuestra miseria y bajo
natural que nosotros mismos” (V 11,15). Lo que si hay que hacer es saber tomar
ventaja de esa ruindad: “por amor de Dios, hermanas, nos aprovechemos de estas
faltas para conocer nuestra miseria” (6 M 4,11). La invitación a conocer ese
lado oscuro, ayuda a considerar que lo bueno que hay en cada persona es obra de
Dios: “procuremos siempre mirar y remirar nuestra pobreza y miseria, y que no
tenemos nada que no lo recibimos (cf. 1 Cor 4,7)” (6M 5,6). Tendremos
oportunidad más delante de estudiar el cómo Teresa valora las miserias y
pecados personales. En resumen, el conocimiento propio está centrado en tres
tipos de conocimiento. Por un lado, los atributos divinos; en segundo lugar, el
proyecto que Dios tiene sobre la criatura humana, valorando consiguientemente
la hermosura y dignidad de toda persona humana y la consideración de los dones
y talentos recibidos del mismo Dios. Y, finalmente un punto que no puede faltar
para el mismo es, la toma de conciencia de las debilidades, pecados y
limitaciones, pero vistas todas ellas desde el proyecto amoroso de Dios.
Fuente:
Fray Oswaldo Escobar. OCD Conocimiento Propio según Santa Teresa de Jesús
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