Exaltación de la Santa Cruz
“Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo
del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene
que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Porque tanto Dios al mundo, que entregó a su Unigénito para que todo el que
cree en él no perezca sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo
al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que
cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído
en el nombre del Unigénito de Dios.” (Jn. 3, 13-17)
Meditación: Nadie sino el Hijo, puede revelarnos por
experiencia quién es el Padre, lo hará con su vida y su Palabra… pero sobre
todo en la cruz, signo de su amor extremo. El Padre no quiere la muerte ni el
mal de nadie: Jesús ha venido a salvar no a condenar. Quiere que todos tengamos
acceso a la Vida…, pero la verdadera la que no tiene fin. Su amor no tiene límites,
todos podemos acercarnos a él para para obtener la salvación pero es necesario
creer en el Hijo, es decir, aceptarlo en nuestra vida para que su vida
configure la nuestra y aprendamos a amar y actuar como Él. De la cruz signo del
amor extremo, brota la vida para todos. La respuesta a este infinito don depende
de cada uno.
Escribe Teresa de Jesús: “En la cruz está la vida y
el consuelo, y ella sola es el camino para el cielo. En la cruz está el Señor de
cielo y tierra y el gozar de mucha paz aunque haya guerra. Todos los males
destierra en este suelo y ella sola es el camino para el cielo. El alma que a
Dios está toda rendida y muy de veras del mundo desasida, la cruz le es “árbol
de vida” y de consuelo, y un camino deleitoso para el cielo”.
Fuente: Universidad de la Mística. Youtube https://www.youtube.com/watch?v=vudQfl3NRwk

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