XX Domingo del Tiempo Ordinario
He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que
ya esté ardiendo! con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y que angustia
sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No,
sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos
y dos contra tres; y estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra
el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra
la nuera y la nuera contra la suegra. (Lc 12, 49-53)
Meditación: Qué distinto resuena el Jesús del evangelio
del que nos presentan las imágenes devotas. Su hablar es directo: quiere tocar
el corazón y despertar la conciencia para que actúen, como Él… con su misma
fuerza movidos por el espíritu. El fuego que Jesús anuncia es el espíritu que
todo lo renueva y purifica desde las raíces… Pero al purificar, dejará al
descubierto la verdad de los corazones… Así, movido por Él, el discípulo se
convertirá en signo de contradicción en su entorno y deberá aceptar la dolorosa
carga de la división que su misión provoca…Ser luz y desenmascarar la maldad de
los corazones tiene sus consecuencias. Sin embargo, al final el amor, tendrá la
última palabra
Escribe San Juan de la Cruz: “Profunda es esta guerra
y combate porque la paz que espera ha de ser muy profunda; y el dolor
espiritual es íntimo y delgado, porque el amor que ha de poseer ha de ser
también muy íntimo y apurado; porque cuanto más íntima y esmerada ha de ser y
quedar la obra, tanto más íntima, esmerada y pura ha de ser la labor y tanto
más fuerte cuando el edificio más firme. (2N 9,9)
Fuente:
Universidad de la Mística. Youtube

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