Los días 16 y 17 de agosto, en la acogedora Casa de Retiros Santa María de los Farallones de Cali, se vivió el encuentro de las cuatro comunidades seglares de Cali, Jesús, María y José, Santa Teresa de Jesús, Nuestra Señora Madre de la Divina Gracia y Santa Teresita del Niño Jesús. Fue un encuentro lleno de fraternidad, oración y gracia bajo el lema “A la sombra del Carmelo, aroma, color y gracia que florecen”. Reunidos un total de 44 hermanos, respondimos a la llamada de Dios para fortalecer nuestra identidad carmelitana y avivar nuestra consagración a la Reina y Hermosura del Carmelo.
La experiencia estuvo presidida por Fray Eliber Salcedo,
OCD, y tuvo como comunidad organizadora a Jesús, María y José, que
con esmero preparó cada detalle para que todos pudiéramos recogernos en un
ambiente de silencio, fraternidad y profunda espiritualidad Carmelitana, en pos
de crecer en amor, fraterno, e Identidad. Un retiro con aroma y color.
El retiro estuvo iluminado por la riqueza de la
espiritualidad teresiano-sanjuanista. A través de talleres y reflexiones, los
participantes descubrimos que ser “carmelitas de buen color” no se limita a un
hábito externo, sino que es un llamado a vivir con autenticidad nuestra
vocación seglar en medio del mundo en el que nos movemos. El símbolo de los
colores nos ayudó a reconocer tanto las luces como las sombras de nuestro
caminar, y el aroma nos recordó que, al estilo de María en Betania, estamos
llamados a derramar lo mejor de nuestra vida ante Cristo, para que todo quede
impregnado de su fragancia de amor.
El tema central: “La gracia del consagrado”, fue una
invitación a redescubrir la belleza de nuestra vocación laical en el Carmelo.
Como nos recordó el Padre Eliber, ser consagrados no es un privilegio, sino una
gracia que nos impulsa a vivir con determinación, desasimiento y amor fraterno,
al servicio de la Iglesia y del mundo.
Celebración de promesas
Uno de los momentos más significativos fue la celebración de
las promesas, signo de la respuesta generosa a la llamada de Dios en la Orden
Seglar:
· 2
hermanos hicieron sus primeras promesas.
· 4
hermanas renovaron con fidelidad su compromiso temporal
· 1
hermana profesó su promesa definitiva, entregando su vida de manera plena y
confiada al Señor en el Carmelo.
La Eucaristía, celebrada con gran solemnidad, se convirtió
en el culmen de la experiencia: un verdadero banquete de fraternidad, oración y
envío misionero.
Una experiencia que florece
El retiro fue una oportunidad de reencuentro fraterno entre
las comunidades, de renovación en la oración y de impulso para seguir
floreciendo en gracia en nuestra vocación carmelitana. Cada taller, cada
silencio, cada canto y cada gesto de hermandad dejó la certeza de que el Señor
sigue caminando con nosotros, haciendo de nuestro Carmelo seglar en Cali un
jardín lleno de aroma, color y gracia. Hoy, al regresar a nuestras casas,
llevamos el compromiso de irradiar en nuestra vida cotidiana el “buen olor de
Cristo” (2 Cor 2,15), siendo testigos de la belleza y fecundidad de nuestra
espiritualidad.

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